Mueren calcinados 81 reos en Chile
El incendio se originó en el cuarto piso de la torre número 5 del centro penitenciario, ubicado en la región sur de la capital Santiago, minutos después de las 5 de la mañana. Hay 14 heridos de gravedad; una riña entre reclusos, la causa.
Una hora más tarde, el intendente de Santiago, Fernando Echeverría, daba cuenta de que el número de muertos era 81 y de que 200 internos habían sido trasladados a otras cárceles. Hasta anoche, habían sido identificados 31 de los cadáveres.
La pelea entre los internos del penal, como origen de la tragedia, presuntamente fruto de la manipulación de un lanzallamas de fabricación casera, fue ratificada por el fiscal a cargo de la Investigación, Alejandro Peña, quien declaró a la prensa que “se ha encontrado evidencia que da cuenta de la intencionalidad del origen del fuego”. “Se han revisado todas las imágenes de seguridad, se han revisado las comunicaciones internas de Gendarmería y se realizan indagaciones con el cuerpo de bomberos”, agregó Peña.
El incendio se originó en el cuarto piso de la torre número 5 del centro penitenciario, ubicado en la región sur de la capital Santiago, minutos después de las 5 de la mañana.
“El incendio se originó por una riña en los pisos superiores de la torre número 5 alrededor de las 5:30 de la madrugada y siete minutos después recibimos la primera alerta”, explicó el director Nacional de Gendarmería, Luis Masferrer, en declaraciones a la TNC.
Para Masferrer, esta tragedia “refleja la precariedad del sistema carcelario chileno, que lo hemos venido denunciando desde que asumimos. El porcentaje de sobrepoblación y hacinamiento de reos que hay en esta unidad es un factor a analizar para determinar las causas de este lamentable hecho”. En las puertas del centro penitenciario, durante toda la jornada de ayer se agolparon familiares de los reclusos que acudían a la visita (ayer era festivo en Chile) y encontraron las imágenes dantescas del voraz incendio y, en muchos casos, con su hijo, hermano, esposo o novio, fallecido.
La Iglesia católica, a través del cardenal Francisco Errázuriz, calificó la tragedia como “un golpe tremendamente inesperado”, aunque recordó que el episcopado está “pidiendo hace tanto tiempo preocupación por la convivencia en las cárceles”.